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“Mi ilusión es que la mediación se incorpore al sistema de justicia como una herramienta más al servicio de los ciudadanos” es el deseo de Pascual Ortuño

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Dedicamos la entrevista VIM de junio a Pascual Ortuño, fundador de la sección española del Grupo Europeo de Magistrados por la Mediación, y primer presidente de la asociación española.

Pascual Ortuño es Magistrado de la sección 12ª de la Audiencia Provincial de Barcelona, especializada en derecho de la persona y de la familia. Es uno de los impulsores de la mediación en España, y pionero en su aplicación en el ámbito judicial. Entre otros, ha sido promotor del Proyecto Piloto en Mediación Familiar en los Juzgados de Familia de Barcelona, que estuvo en funcionamiento desde 1992 a 1997; fundador de la Asociación Catalana para el Desarrollo de la mediación; Director del Programa de formación en Mediación de la Escuela Judicial Española; y Representante del gobierno Español en el Comité de Derecho Civil del Consejo de la Unión Europea para la elaboración de la Directiva sobre mediación.

Esta es la interesante conversación que hemos mantenido con él.

1.- ¿Cuándo y cómo fue su primer contacto con la mediación?
Hace ya muchos años. En 1983 cuando ejercía como abogado en Murcia. El psicólogo del juzgado de Familia, Antonio Coy, impartió una conferencia que organizamos en el Colegio de Abogados, del que yo era secretario. Yo presenté el acto. Todavía conservo el tríptico. Coy fue el primer introductor de la mediación familiar en España porque conocía bien EEUU e intentó, desde los equipos psicosociales, utilizar esta metodología.

2.- ¿Qué es lo que le atrajo / interesó de la mediación?
Muy pronto vi la utilidad que podría tener en el ejercicio profesional. Yo también me había incorporado como profesor ayudante en la Facultad de económicas e incluso intervine como negociador en el convenio colectivo de las industrias conserveras. Me sedujo la importancia que tenía el manejo de las técnicas de negociación y desde entonces he procurado profundizar en las mismas.

3.- Desde su punto de vista, ¿Cómo ha evolucionado la mediación desde entonces?¿Cuáles han sido los vectores fundamentales de esta evolución?
La verdad es que he sido un privilegiado al poder ser testigo del desarrollo de estos sistemas. Inicialmente se empezó a trabajar tímidamente desde los juzgados de familia. El primer documento que recuerdo es el protocolo que hicieron los psicólogos de la primera hornada de los que se incorporaron a los equipos psicosociales, Serafín Alonso en Bilbao, Fé Benito en Valladolid, Vicente Ibáñez en Madrid, y el propio Coy, que era el maestro. En esa época montó el primer gabinete privado Trinidad Bernal en Madrid. Después, una vez que me incorporé a la judicatura y recién llegado a Barcelona, en 1992 me inscribí en un curso de negociación que impartió el psicólogo Salvador García en el Colegio de Abogados. Fue muy divertido porque nadie me conocía ni sabían a qué me dedicaba, y uno de los temas tratados fue el de las técnicas para negociar con un elefante. Los elefantes eran los jueces.
Muy pronto formé equipo con Ignacio Bolaños y Marian Menéndez, psicólogo y trabajadora social del Juzgado de Familia 14 de Barcelona, y no tardamos en poner en marcha la experiencia piloto, que contó con el apoyo de la Consellería de Justicia de Cataluña. Estaba de director general de justicia Yago de Balanzó, y de responsable del servicio de apoyo a los jueces SAT Salvador Puntes que se tomaron en serio recabar toda la bibliografía extranjera sobre la materia. Mientras tanto, en los juzgados de menores de Barcelona se empezó también a trabajar casos con mediación. Se derivaron en esa primera etapa más de 500 casos que sirvieron para aprender.
El hito más importante en aquellos años fue la creación de ACDMA (asociación catalana para el desarrollo de la mediación y el arbitraje), que hace unos meses cumplió los 25 años. El núcleo inicial, del que soy el socio nº 2, al que se sumaron Toni Vidal Teixidó, Consol Martí, Robert Gimeno y Josep Redorta entre otros, hicimos un viaje al sur de Francia, creo que era Montpellier, para asistir a un congreso del que vinimos entusiasmados. Conocimos allí a Aldo Morrone, a Bonafé Smith y al entrañable juez de Bèzières Antonio Fulleda.
Pero el hecho que marcó un verdadero hito fue el que pudiéramos convencer a la entonces consellera de Justícia Nuria de Gispert para que incluyera en el proyecto de ley del Código de Familia de Cataluña de 1998 la mención a la mediación familiar, que se incorporó por el Parlament como artículo 79.2, que decía que cuando el juez adviertiese que todavía era posible un acuerdo entre las partes podría remitir a las partes a una persona o entidad mediadora. Esta novedad nos dio pie a organizar desde el Centro de Estudios Jurídicos de la Generelitat el primer gran congreso mundial de mediación, que se celebró en octubre de 1999 en el Hotel Plaza de Barcelona, y al que asistieron más de 500 personas, con figuras muy relevantes como Lisa Parquinson, Folberg, Aldo Morrone y Marinés Suárez. Antonio Coy fue el presidente del comité científico, y yo del comité organizador. Desde luego, significó un antes y un después, y para mi supuso que el CGPJ me propusiera por medio del Ministerio de Justicia para que formara parte del comité de expertos que trabajó primero en en el Libro Verde de la Mediación, y luego en la Directiva Europea 52/2008.

4.- Usted fue uno de los miembros fundadores de GEMME en España. ¿Cuáles cree que son los logros más importantes que se han conseguido desde los inicios de la asociación? ¿Qué beneficios aporta la mediación en el ámbito de los tribunales?
El primer logro, difícil en su momento, fue el de poner en marcha la sección española de esta asociación en 2006. Tuvimos noticia de la constitución de GEMME impulsada por Guy Canivet, presidente de la Corte de Casación francesa. Yo fui a algunas reuniones a Lisboa, donde se presentó el Libro Verde, y a París como observador. Por la Ley 15/2005 se había reformado el código civil español, que introdujo por primera vez la mediación familiar en una norma estatal, y convencimos al CGPJ para que nos autorizara a hacer las primeras experiencias piloto de mediación familiar, ya con carácter oficial. Se hicieron en los juzgados de Barcelona, Madrid, Málaga, Palma, Pamplona, Sevilla y Las Palmas, ya en 2006. El CGPJ convocó un simposio en la Escuela Judicial en 2008 para hacer un balance, al que asistieron todos los sectores profesionales implicados, y se publicaron los trabajos, con lo que empezamos a tener una base documental de suma utilidad.
En plena euforia algunos colegas decidimos asistir a un coloquio que GEMME-Europa había organizado en la Corte d’Apello de Roma. Allí, bajo la sombra de la estatua de Cicerón, firmamos un documento que leímos en la asamblea general para comunicar que constituíamos la sección española. Estábamos Enrique Anglada, Raquel Alastruey, Pilar Gonzálvez, Teresa Martín Nájera, Rosa Freire, Juan Mejías, Margarita Pérez Salazar y yo mismo. Espero no dejar en el olvido a nadie. Desde este núcleo fuimos expandiendo la iniciativa y recabando apoyos. La sección española se constituyó formalmente en 2007, con la primera junta directiva de la que yo fui presidente. Poco después organizamos el primer congreso en Valencia, en el que me relevó en el cargo Mercedes Caso, que actualmente es la Juez decana de Barcelona.
Desde entonces se ha consolidado la asociación en toda España. Tuvimos el acierto que incluir a fiscales, secretarios judiciales, mediadores y los más activos miembros de las universidades españolas. Desde entonces GEMME ha sido un referente de prestigio y ha tenido un gran protagonismo en todo el proceso de desarrollo de la mediación, no solo por el impulso de las experiencias piloto intrajudiciales, de las que algún día se escribirá la historia, sino también por los grandes congresos que fuimos capaces de organizar, como el de Barcelona de 2009 en el que se presentó el Libro Blanco de la Mediación en Cataluña que aglutinó caso a 1.000 personas, prácticamente todas las que en esa época trabajaban en mediación en España. Después el Simposio de 2013 en Madrid, para hacer balance del primer año de vigencia de la Ley 5/2012, al que precedió la creación de los “puntos de encuentro” para la promoción de la mediación en las principales ciudades de España. Han presidido la asociación, sucesivamente, el fiscal Félix Pantoja, el magistrado, hoy mediador, Agustín Azparren, la magistrada del TS Lourdes Arastey, el magistrado Luís Aurelio González, y actualmente la magistrada de Las Palmas Rosalía Fernández.
Para el 2020 GEMME participa como impulsor con el Colegio de Abogados de Barcelona, la GLOBAL MEDIATION CONFERENCE para avanzar en la incorporación de los ADR en el trabajo de los operadores jurídicos, esencialmente de los abogados.

5. Recientemente ha publicado el libro “Justicia sin Jueces” con el objetivo de impulsar la mediación. ¿A quién recomienda especialmente que lo lea? Es decir, ¿en qué ámbitos cree que es más necesaria la mediación?

Es un libro que recoge una serie de casos reales que se han solucionado de forma satisfactoria para las dos partes gracias a la negociación positiva, es decir, la que no pretende la victoria de una parte y la derrota de la otra, sino que tiene como objetivo la búsqueda y construcción de nuevas oportunidades de colaboración para las dos partes. He pretendido que fuera un libro divulgativo fácilmente comprensible por la ciudadanía, en general, pero también es un texto útil para los profesionales del derecho, para los estudiantes de mediación, e incluso para quienes se quieran dedicar a la negociación en general. Incluso para los políticos a los que tanto les cuesta conseguir consensos.

6.- ¿Cómo le gustaría ver la mediación en el futuro?
Mi ilusión es que la mediación se incorpore al sistema de justicia como una herramienta más al servicio de los ciudadanos y que el resto de los ADR sean asumidos por la abogacía como instrumentos habituales de su quehacer profesional.

7.- ¿Qué sería necesario para hacer ese futuro realidad?
En primer lugar que seamos capaces de formar excelentes mediadores. Lamentablemente el peor enemigo de la mediación es que se trivialice el proceso de formación de los profesionales que se dedican a estos menesteres. Si cunde el desprestigio, sufriremos un retroceso enorme en el proceso de desarrollo de esta metodología. En segundo lugar que los abogados se convenzan de la utilidad de estos sistemas y del papel que han de jugar en los procedimientos negociados. En tercer lugar, que las futuras leyes que se promulguen acierten en la configuración del sistema. Me da mucho miedo que determinados lobbies de mediadores que ya están tomando posiciones sin tener una mínima base de experiencia práctica, condicionen unas normas que en vez de servir para impulsar, provoquen un retroceso en su implantación efectiva.

Muchas gracias Pascual. Ha sido un placer charlar contigo de mediación y conocer un poco más tu historia y tu visión.


 

Breve nota curricular

Carrera Profesional
– Actual magistrado de la sección 12ª de la Audiencia Provincial de Barcelona, especializada en derecho de la persona y de la familia.
– Profesor de RAC (Resolución Alternativa de Conflictos), de la Facultad de Derecho de la Universidad Pompeu i Fabra de Barcelona.
– Vicepresidente de GEMME-Europa desde 2012 hasta 2016.
– Director de la Escuela Judicial española desde 2009 a 2011.
– Consultor de EUROSOCIAL para la creación de la Red FLMASC (Red Latinoamericana de medios alternativos de resolución de controeversias).
– Director General de Derecho Privado y Entidades Jurídicas (de la Consejería de Justicia de la generalidad de Cataluña). Desde febrero 2007 a 2009.
– Juez de Familia de Barcelona. Desde 1991 a 1997.
– Juez de Primera Instancia e Instrucción de Lérida. Desde 1989 a 1991.
– Profesor de Fundamentos de Derecho Patrimonial de la facultad de Económicas de la Universidad de Murcia
– Abogado en ejercicio del Ilustre Colegio de Abogados de Murcia, desde 1975 a 1989, (y secretario de su junta de gobierno desde 1984 a 1989).

Actividades relacionadas con la mediación
– Promotor del Proyecto Piloto en Mediación Familiar en los Juzgados de Familia de Barcelona, que estuvo en funcionamiento desde 1992 a 1997.
– Fundador de la Asociación Catalana para el Desarrollo de la mediación, en 1994.
– Director del Programa de formación en Mediación de la Escuela Judicial Española.
– Coordinador de las experiencias piloto en mediación familiar realizadas en seis juzgados de familia de España en el año 2006.
– Representante del gobierno Español en el Comité de Derecho Civil del Consejo de la Unión Europea para la elaboración de la Directiva sobre mediación.
– Fundador de la sección española del Grupo Europeo de Magistrados por la Mediación, y primer presidente de la asociación española.

Publicaciones relacionadas con la mediación
“Estudio del último párrafo del art. 92 del código civil”). Revista PODER JUDICIAL. Madrid. Marzo 1995.
“Criterios sobre la distribución de funciones en el ejercicio de la patria potestad conjunta, en las crisis matrimoniales”. CUADERNOS DE DERECHO JUDICIAL. CGPJ. Madrid. 1994.
“Patria potestad, guarda y custodia y crisis familiar”. En la obra colectiva “Los Procesos en los Juzgados de Familia”. Colecc. “Studia Iuridica” Generalitat de Catalunya. Barcelona.1993.
“La mediación familiar intrajudicial, un reto para los juzgados de familia”. Revista.de Derecho de Familia,LEX NOVA, abril 2000.
“La homologación judicial de los acuerdos en mediación familiar” Revista del Colegio de Psicólogos de Andalucía, número extra sobre LA MEDIACION, noviembre 2001.
“El Libro Verde sobre las Alternative Dispute Resolution”, Revista IURIS-LA LEY, noviembre 2003.
“Aproximación a la Ley de Protección Integral contra la Violencia de Género”, Revista Jurídica de Cataluña, junio 2005.
“Derecho de Familia”, tema XVIII, sobre “La Mediación Familiar”, Editorial SEPIN, Obra colectiva, Madrid 2005.
“Modelos alternativos de mediación intrajudicial” Colección “Estudios de Derecho Judicial”, nº 111, Editorial CENDOJ, San Sebastián, 2006.
“Sistemas alternativos a la resolución de conflictos (ADR): la mediación civil y penal”, Edita “Fundación Alternativas”, documento de trabajo nº 110/2007. Madrid, septiembre 2007.
“Justicia sin Jueces”, ARIEL (Planeta). 1ª Edición: Octubre 2018. Barcelona.

El maltrato psicológico infantil

Según el DSM-V, el maltrato psicológico infantil consiste en actos no accidentales, verbales o simbólicos, realizados por un progenitor o un cuidador de un niño que provoquen o generen una probabilidad razonable de causar un daño psicológico en el niño. (En esta categoría no se incluye el maltrato físico ni los abusos sexuales.) Entre los ejemplos de maltrato psicológico infantil cabe citar amonestar, menospreciar o humillar al niño, amenazarlo, quitarle o hacerle abandonar-o decirle que le van a quitar o hacer abandonar-a personas o cosas que el niño quiere, recluirlo (p. ej., atándolo de pies o de manos, o atándolo a un mueble o a cualquier otro objeto, o encerrarlo en un espacio demasiado pequeño [p. ej., en un excusado]), convertirlo en chivo expiatorio, obligarlo a autolesionase y aplicarle una disciplina excesiva (p. ej. con una frecuencia o duración extremadamente elevadas, incluso sin llegar al nivel de maltrato físico) con medios físicos o no físicos.

Mantener a un niño/a alejado de uno de sus progenitores, haciéndole creer que la decisión la toma él/ella, es considerado por tanto, maltrato infantil. Esto debería tenerse en cuenta en los procesos de divorcio y post-divorcio, sobre todo ante amenazas del tipo “no vas a volver a ver a tu hijo/a”.

La rabia y la frustración pueden aparecer en la conflictividad conyugal, pero esta no debería utilizarse para dañar o incluso romper el vínculo filio-parental. La responsabilidad de los profesionales que intervienen en los procesos de divorcio debe también prevenir este tipo de conductas. Y evidenciarlas si se manifiestan, dando parte a las autoridades competentes.

Es necesario que todos (no sólo los profesionales) nos hagamos responsables del bienestar de los niños/as, no mirando hacia otro lado cuando aparecen este tipo de conductas.

La agorafobia

Según el DSM-V, la característica esencial de la agorafobia es un marcado o intenso miedo o ansiedad provocados por la exposición real o anticipatoria a una amplia gama de situaciones (Criterio A). El diagnóstico requiere ser corroborado por los síntomas que se producen en al menos dos de las cinco situaciones siguientes: 1) el uso de medios de transporte público, tales como automóviles, autobuses, trenes, barcos o aviones; 2) encontrarse en espacios abiertos, tales como estacionamientos, plazas, puentes; 3) estar en espacios cerrados, tales como tiendas, teatros, cines; 4) estar de pie haciendo cola o encontrarse en una multitud, o 5) estar fuera de casa solo. Los ejemplos para cada situación no son exclusivos; se pueden temer otras situaciones. Al experimentar el miedo y la ansiedad desencadenados por tales situaciones, los individuos suelen experimentar pensamientos de que algo terrible podría suceder (Criterio B). Los individuos con frecuencia creen que podría ser difícil escapar de este tipo de situaciones (p. ej., “no se puede salir de aquí”) o que sería difícil disponer de ayuda en el momento en que se presentaran síntomas similares a la angustia u otros síntomas incapacitantes o embarazosos (p. ej., “no hay nadie que me ayude”). “Los síntomas similares al pánico” se refieren a cualquiera de los 13 síntomas incluidos en los criterios del ataque de pánico, tales como mareos, desmayos y miedo a morir. “Otros síntomas incapacitantes o embarazosos” podrían ser los vómitos y los síntomas inflamatorios del intestino, así como, en las personas mayores, el miedo a caerse o, en los niños, una sensación de desorientación y de encontrarse perdidos.

La cantidad de miedo experimentado puede variar con la proximidad a la situación temida y puede ocurrir en anticipación o en presencia de la situación agorafóbica. Además, el miedo o la ansiedad pueden tomar la forma de un ataque de pánico de síntomas limitados o completo (esto es, un ataque de pánico esperado). El miedo o la ansiedad se evocan casi cada vez que el individuo entra en contacto con la situación temida (Criterio C). Por lo tanto, una persona que desarrolla ansiedad y sólo de vez en cuando se produce una situación agorafóbica (p. ej., desarrolla ansiedad cuando hace cola en sólo una de cada cinco ocasiones) no sería diagnosticada de agorafobia. El individuo evita activamente la situación o, si no puede o decide no evitarla, la situación provoca un miedo o una ansiedad intensa (Criterio D). La evitación activa significa que el individuo se comporta de una manera intencionada para prevenir o minimizar el contacto con las situaciones de agorafobia. La naturaleza de la evitación puede ser comportamental (p. ej., cambiar las rutinas diarias, la elección de un trabajo cercano para evitar el uso del transporte público, encargar las compras a domicilio para evitar entrar en las tiendas y los supermercados) o cognitiva (p. ej., usar la distracción para superar las situaciones de agorafobia). La evitación puede llegar a ser tan grave que la persona se quede completamente confinada en casa. A menudo, la persona se encuentra en mejores condiciones para hacer frente a la situación temida si va acompañada de alguien, como un socio, un amigo o un profesional de la salud.

El miedo, la ansiedad y la evitación deben ser desproporcionados para el peligro que realmente suponen las situaciones de agorafobia y para el contexto sociocultural (Criterio E). Es importante, por varias razones, diferenciar los temores agorafóbicos clínicamente significativos de los temores razonables (p. ej., salir de casa durante una fuerte tormenta) o de las situaciones que se consideren peligrosas (p. ej., caminar por un aparcamiento o usar el transporte público en un área de alta criminalidad). En primer lugar, la evasión puede ser difícil de juzgar a través de la cultura y el contexto sociocultural (p. ej., en ciertas partes del mundo, es socioculturalmente aceptable que las mujeres musulmanas ortodoxas eviten salir de casa solas, y esta evitación no se consideraría indicativa de agorafobia). En segundo lugar, los adultos mayores son propensos a atribuir en exceso sus temores a las limitaciones relacionadas con la edad y son menos propensos a juzgar sus miedos como desproporcionados con respecto al riesgo real. En tercer lugar, las personas con agorafobia tienden a sobrestimar el peligro de los síntomas similares al pánico u otros síntomas corporales. La agorafobia se debe diagnosticar sólo si el miedo, la ansiedad o la evitación persiste (Criterio F) y si causa un malestar clínicamente significativo o un deterioro significativo en las áreas sociales u ocupacionales, o en otras áreas importantes del funcionamiento (Criterio G). La duración de “típicamente 6 meses o más” pretende excluir a las personas con problemas transitorios de corta duración. Sin embargo, el criterio de duración se debería utilizar como guía general, permitiendo un cierto grado de flexibilidad.

¿Puede tratarse la agorafobia?

La respuesta es sí, y en muchos casos, con una recuperación total.

 

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Entrevista en el Heraldo de Aragón el 31 de agosto 2018

Por Alejandro Santos

¿Pero cómo es posible que ya se haya terminado agosto?

Después de once meses de trabajo, la mayoría disfrutaba de sus vacaciones… hasta hoy. Que parezca que se han ido ‘volando’ es una percepción normal.

Aunque aún quedan 23 días de verano, que el mes de agosto acabe este viernes es la señal, para la mayoría, de que regresan la rutina y el trabajo. Es recurrente escuchar, año tras año, que las vacaciones se han pasado “demasiado rápido” o, incluso, que no se sabe “cómo han terminado tan pronto”. No suelen utilizarse estas frases cuando se habla de las jornadas en el tajo.

Por qué cambia tanto la percepción del tiempo, según se trate de vacaciones o de jornadas laborables, es un interrogante que no tiene una respuesta sencilla. Hay varias líneas de investigación, pero parece que la clave podría estar en la psicología.

Esta es la especialidad de Paula Martínez, según la cual la conciencia es la clave de cómo se percibe el tiempo. “El tiempo, la percepción y la conciencia van unidas”, explica, ya que si se cae en la rutina, se activa una especie de ‘piloto automático’ que provoca una pérdida de la conciencia de lo que se está viviendo.

Es ahí cuando la percepción del tiempo se acelera: la monotonía es la causa de que el tiempo parezca que va más rápido de lo normal.

“Siempre buscamos la estabilidad, pero conforme la alcanzamos, vamos perdiendo novedades”, explica la psicóloga. Volviendo a las vacaciones, si durante 20 años se veranea en la misma localidad de playa, se gana en estabilidad, pero se pierden sorpresas y novedades que provocarían que el tiempo ‘pasara’ más despacio.

Aunque que esta sensación esté generalizada no quiere decir que se manifieste siempre. Los divorcios son significativamente más numerosos después del verano por lo que, por ejemplo, para aquellas parejas que deciden separarse tras sus vacaciones, el tiempo parecerá que marcha extremadamente lento en las semanas previas.

Hay otros factores que provocan que el tiempo transcurra más rápido. Es el caso del envejecimiento. Si se piensa en los veranos de la infancia, probablemente recordaremos que los sentíamos como eternos. Años más tarde, todo parece que vaya más deprisa. Es una sensación normal que también está relacionada con el hecho de crearse rutinas, especialmente tras la jubilación.

Lo que puede parecer estable y cómodo –especialmente a una edad avanzada– puede llevar al aburrimiento, a la repetición de actos día tras día y, finalmente, a sentir que el tiempo pasa excesivamente rápido.

La respuesta está, de nuevo, en procurar mantener una mirada rejuvenecida, en el sentido de buscar experiencias que aporten novedades. Eso provocará que la vida vuelva a ser estimulante y que, por consiguiente, nuestra percepción del tiempo se vuelva a ralentizar.

La edad no es el único factor. Para Martínez, la sociedad actual también está provocando que la percepción del tiempo se acelere, ya que “parece que solo es útil lo material, cuando lo que realmente es importante es lo intangible”, afirma en referencia a aprovechar el tiempo con los seres queridos o con uno mismo.

La solución vuelve a estar en la conciencia, en conseguir detenerse y pensar. Paula Martínez recuerda la importancia de parar de vez en cuando y dedicarse unos minutos al día. Y esto es posible aunque la agenda esté apretada. “La clave es disfrutar del tiempo en plenitud, aunque tengamos poco o se nos pase más rápido”, afirma.

El tiempo se termina

En este debate de la percepción del tiempo, hay un elemento que se suele pasar por alto y que es relevante: la realidad de que, en algún momento, dejaremos de existir. “No tenemos conciencia de que el tiempo se acaba. ¿Por qué le damos la espalda a nuestro fin?”, se pregunta la psicóloga.

Como ejemplo, Martínez expone que muchos de los pacientes que acudieron a su consulta tras superar una enfermedad que parecía terminal sí fueron capaces de tomar conciencia de que el tiempo es limitado. En estos casos, “una persona puede hacer en dos años lo que no había hecho en toda su vida”, afirma.

El tabú sobre la muerte provoca que “no valoramos el paso del tiempo”, volviéndonos a centrar en lo material y permitiendo que nuestra percepción del tiempo se acelere. Al final, cómo controlar la velocidad a la que parece que pasa el tiempo es un reto personal. “Nos apropiamos del tiempo cuando tomamos conciencia de él”, concluye la doctora.

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Divorcios: los jueces son los terceros padres

¿Entran las actividades deportivas dentro de la pensión por manutención? Lejos de llegar a un acuerdo, algunos padres prefieren que lo decida un juez. COPILSA

Los juzgados de familia no dan abasto. Deben resolver casos tan dispares como el destino de un perro o la publicación de fotos del niño en las redes sociales. Los jueces se han convertido en los terceros padres.

En un juzgado de Familia de Zaragoza se decide ahora qué hacer con un perro. ¿Debe acompañar a la niña cada semana en su custodia compartida? La madre lo exige, el padre, que vive en un apartamento, se opone. “Y, entre medio, el niño. ¿Quién tiene razón? Son cuestiones que deberían decidirse en privado pero que se han convertido, como otras muchas, en contenciosos que exigen la intervención de un juez. Cuestiones como la comunión, quién paga la extraescolar, si se pone o no una vacuna, si el niño puede salir en una foto en Facebook… Ahora, pasa muchas veces a través de la justicia“, destaca Ángel Dolado Pérez, juez de familia de Zaragoza, cuyo volumen de trabajo es considerable. En un solo año ha tenido que tratar más de mil casos, 300 de ellos para resolver cuestiones después de una sentencia de divorcio.

Los jueces se han convertido en los terceros padres. En los últimos 15 años se han duplicado los conflictos relacionados con el divorcio, “y el pico se presenta precisamente a partir de febrero y marzo, cuando hay que decidir muchos temas de comuniones, escolarización, campamentos de verano… Luego ya durante las vacaciones se calman un poco, para volver a resurgir en otoño cuando se decide sobre las extraescolares”, enumera el abogado de familia Felipe Mateo Bueno. “Y los jueces están desbordados de trabajo, haría falta muchos más recursos para acelerar los procesos, para llegar a acuerdos, porque al final quien sufre todas estas afrentas y largas esperas es el niño”.

Divorcios: los jueces son los terceros padres

Pasado el divorcio, la enemistad entre progenitores llega hasta los juzgados, donde ha de decidirse quién paga cada actividad.

¿Qué ha pasado para que en los últimos 15 años se hayan duplicado los conflictos? Dos palabras: custodia compartida. Según el juez Dolado Pérez, “la España de 1981, cuando se aprobó la ley del divorcio, no tiene nada que ver con la actual. Hasta el año 2000 no se discutía una verdad absoluta: la custodia era materna y el padre tenía fines de semana alternos, la mitad de las vacaciones y pasaba la pensión. Eso generaba como mucho un delito de impago de pensiones, pero en el juzgado de familia nos olvidábamos ya del tema. ¿Qué ha cambiado? El papel relevante del hombre progenitor y el posterior cambio de la legislación aragonesa en 2010, con la aparición de la custodia compartida, y en el resto de España con la jurisprudencia del Supremo dando cabida a esta custodia. Los asuntos de antes eran de mutuo acuerdo y ahora son contenciosos”.

Los padres de ahora son más responsables que en los 80, porque quieren ejercer una co-responsabilidad, postura a favor de los hijos. Pero los hay también que pelean por la custodia compartida porque quieren ahorrarse la pensión

A veces son madres que no aceptan la custodia, otras son padres que pelean por todo tipo de decisiones… “Los padres de ahora son más responsables que en los 80, porque quieren ejercer una co-responsabilidad, postura a favor de los hijos. Pero los hay también que pelean por la custodia compartida porque quieren ahorrarse la pensión, y ahí está el juez para determinar si el niño realmente estará bien cuidado por el padre. Para eso están los informes psicosociales de los gabinetes: psicológicos (del padre y del niño) y sociales (trabajo, ámbito laboral y escolar)”. Eso solo para lograr una sentencia justa, porque ahí no se van a acabar los problemas, “la modificación de medidas es habitual. Porque no convence lo dicho por el juez a ninguna parte, eso genera más juicios en los juzgados colapsados. En 2017, solo en mi juzgado yo he llevado ya 1.300 asuntos”

Mal reparto

Aragón fue pionera a la hora de regular la custodia compartida, a través de la Ley 2/2010, del 26 de mayo, con el objetivo de lograr la igualdad en las relaciones familiares ante la ruptura de convivencia de los padres. “Se trata de una muy buena ley para la que la sociedad todavía no está preparada. La situación real es muy diferente”, considera por su parte la abogada matrimonialista Altamira Gonzalo. “Porque cuando un niño nace las tareas pocas veces son igualitarias. De hecho, el 94%de las excedencias por maternidad las cogen las mujeres, las reducciones de jornada… No se comparte igual el cuidado antes, por lo que es normal que al llegar un divorcio muchas no entiendan que tengan que ceder el 50% de la custodia al marido, con todo lo que eso significa:si la mujer ha perdido oportunidades laborales o está a media jornada y pierde por un lado parte de la custodia pero además la pensión es una situación que se ve injusta”.

No sabemos romper. No tenemos las herramientas para aceptar que han dejado de quereros y surgen unos sentimientos que no podemos controlar. Mientras, el número de matrimonios que acaban en ruptura se ha disparado al 75%

¿Puede acharcarse a la custodia compartida esta avalancha de conflictos familiares en los juzgados?La ley foral es de 2010, pero los conflictos crecen desde 2003. “Son varias las circunstancias, por un lado tenemos una sociedad muy diferente en la que han cambiado muchos temas (vacunas, redes sociales, extraescolares), pero también se da un sentimiento revanchista mayor, quizá porque nos falta una mayor educación en la ruptura. Ya sea por las expectativas que nos hemos creado o por la imagen de éxito que nos vende la sociedad, vemos el divorcio como un fracaso, cuando no debería ser así” señala el juez Dolado Pérez, que recuerda las palabras del psicólogo Javier Urra respecto a la necesidad de educar en la ruptura. “No sabemos romper. No tenemos las herramientas para aceptar que han dejado de quererse y surgen unos sentimientos que no podemos controlar. Mientras, el número de matrimonios que acaban en ruptura se ha disparado al 75% y han aumentado especialmente entre los 40 y los 45 años, precisamente cuando los niños todavía son pequeños”.

Divorcios: los jueces son los terceros padres

Se ha registrado hasta un proceso por la propiedad del diente de leche que se le había caído a un niño. Otros jueces deben decidir el destino del perro del niño.

Los hay también que están tan sobrepasados por la situación que firman un acuerdo sin pensarlo correctamente, tal y como explica el abogado Mateo Bueno, “y se ven después con una pensión excesiva que no pueden afrontar o lo contrario, una pensión que resulta insuficiente. Por ello, el abogado debe ser un buen mediador, ha de ayudar a consensuar, aconsejar bien a su cliente y evitar situaciones injustas”.

El mejor acuerdo

En el absurdo de las decisiones judiciales cabe todo. Pascual Ortuño, magistrado de la Audiencia de Barcelona e impulsor en España de la figura del mediador para los divorcios, enumeraba recientemente algunos de los casos más llamativos. Hay progenitores que pleitean por un diente de leche, por ejemplo, y acusan a la expareja de haber forzado su caída para que el Ratoncito Pérez pasase por su casa y no por la del exconyuge. Otros se niegan a asumir el gasto de unas lentillas y alegan que han de formar parte de la pensión mensual que se pasa a la pareja. “Costaban 86 euros, el padre tuvo que pagar la mitad. ¿Pero cuánto dinero costó a los ciudadanos? ¿Y cuánto daño emocional al niño?”, se preguntaba Ortuño. “El magistrado Ortuño, después de muchos años como juez de familia, llegó a la conclusión de que la mediación es la mejor manera de evitar casos semejantes y por ello logró introducir en la legislación catalana la figura del Coordinador de Parentalidad –explica el juez Dolado Pérez–. Tras la ejecución de las sentencias, esta figura (trabajador social, psicólogo o abogado mediador) informa como auxiliar del juez del desarrollo de la custodia. Hace un seguimiento. Para crear un pacto de relación judicial de mutuo acuerdo mediante técnicas de mediación. Tiene los datos objetivos (puede ir al colegio, por ejemplo), acceso a los horarios laborales e incluso puede acceder con autorización judicial a la información médica de padres e hijos. Consigue un diagnóstico de esas dos familias”. El derecho foral aragonés todavía no contempla la figura, pero el juez de familia confía en que sea incluida. “Yo la he incluido por cuenta propia en mis sentencias en los últimos cuatro meses. Profesionales aragoneses se han prestado a participar de manera gratuita, con el fin de mostrar los beneficios de esta figura. De incluirse en nuestro derecho foral, sería gratuita para las familias que no puedan permitírsela”.

Cuando el niño tenga 14 años y pueda tomar ya decisiones que según el derecho foral aragonés deben ser respetadas, algunos padres se pueden llevar una sorpresa.

Los niños son el interés superior de los juzgados de familia, pero el tiempo que exige dictar una sentencia, unido a los sentimientos encontrados de los padres convierten ese periodo en muy complicado para los menores. Mateo Bueno ha creado un decálogo titulado ‘Cómo hacer de tu hijo un desgraciado’ en el que desgrana, tras sus años de experiencia como profesional de la abogacía, las situaciones que afectan negativamente a los menores por conflictos relacionados con el divorcio. “Son errores y horrores cometidos por ambos progenitores. Por ejemplo, discutir todo lo relacionado con el ex. ¿Que en una casa tiene que irse a la cama a las 22.00? Pues el otro decide que más tarde, para fastidiar. Los hay también que hacen todo tipo de cosas a espaldas del otro, que no ahorran malas palabras e insultos, que obligan a los hijos a mentir, que no dudan en amenazar a los pequeños o incluso a chantajearles y manipularles para que digan o hagan algo que queremos…. Que le compran todo lo que pide para tener así su cariño, que le cuentan todo lo que pasa en el divorcio…“, enumera Mateo Bueno.

La abogada Altamira Gonzalo asegura que en divorcios con contenciosos “estamos jugando con fuego. Se debe sopesar muy bien las decisiones porque los niños sufren mucho y no entienden lo que está pasando. Algunos se sienten como un jarrón que va de casa en casa cada semana o cada quince días”. Y el juez Dolado Pérez insiste en dejar a un lado amarguras y venganzas y centrarse en los acuerdos. “De lo contrario, cuando el niño tenga 14 años y pueda tomar ya decisiones que según el derecho foral aragonés deben ser respetadas, algunos padres se pueden llevar una sorpresa”.

El abogado Felipe Mateo Bueno aún va más lejos y relaciona el aumento de contenciosos tras los divorcios con una mayor agresividad en los menores y repuntes en trastornos como el déficit de atención e hiperactividad. “Hablamos de unos seis mil casos al año, solo en Zaragoza, son muchos niños entre dos fuegos. Multiplícalo por seis o siete años y salen números que dan vértigo. Y no parece que haya una tendencia a la baja, más bien al contrario”. El abogado, además, destaca la dificultad que es hacer entrar en razón a un progenitor enconado con hacer daño al ex, “da igual la clase social o el nivel económico o educativo”. Pero Dolado Pérez insiste en la mediación, “es la mejor solución”.

18/02/2018 a las 05:00

HERALDO DE ARAGÓN

I Congreso Internacional de Mediación Intrajudicial en Zaragoza. Noviembre 2017

En el Salón de la Corona de Aragón del Edificio Pignatelli del Gobierno de Aragón de Zaragoza, los pasados días 22 a 24 de noviembre de 2017 el Gobierno de Aragón convocó y organizó el I Congreso Internacional de Mediación Intrajudicial, en cuyo ámbito académico colaboró la Universidad de Zaragoza, en el cual presenté la comunicación:

Mediación y Psicoterapia en la resolución de conflictos familiares:

coordinación y delimitación de las diferentes áreas de trabajo

Y dos pósteres junto con mi compañera Josefina Royo:

 

 

Durante las diversas sesiones se conoció con detalle tanto los diversos modelos, teóricos y prácticos, de mediación intrajudicial de España y otros países al contar con la participación de Magistrados y Letrados de la Administración de Justicia y otros funcionarios y responsables institucionales responsables de sus Servicios de Mediación Intrajudicial, como el estado de la doctrina e investigaciones sobre la cuestión, implantación, formación, docencia y calidad de la misma, gracias a la intervención de diversos Profesores de distintas disciplinas (Derecho, Ciencias Sociales, etc.) y Colegios Profesionales relacionados con la mediación intrajudicial civil y mercantil, familiar, penal entre otras y la defensa pública de comunicaciones y pósters sobre investigaciones y estudios actuales.

Un pequeño paso para un gran cambio.

 

El portador compasivo

El policía turco que llevó en brazos a un niño muerto con la misma delicadeza que si estuviera dormido nos hace redescubrir el valor del amor por los que nos rodean. Forma parte de esa nómina de justos que, sin saberlo, sostienen el mundo.

“¡Nunca hubiera creído que llevar un niño en los brazos fuera algo tan hermoso!”, anota en un instante de exaltación el protagonista de la novela de Michel Tournier El rey de los alisos.Pensé en esta frase al ver las imágenes de Aylan Kurdi, el niño sirio que murió ahogado en Turquía tras huir con los suyos de su país en guerra. Son muchos los que protestaron por la manipulación que de tales imágenes hicieron los medios de comunicación, argumentando que son incontables los niños que en circunstancias semejantes han muerto antes que Aylan Kurdi sin que apenas reparáramos en ello. Y tienen toda la razón. Sin embargo hay imágenes que tienen el raro poder de enseñarnos a ver lo que antes no queríamos o nos negábamos a aceptar. No me refiero solo a la imagen del pequeño sobre la arena, sino a la del policía que portaba su cuerpecito en los brazos, como si contuviera algo precioso que ni la misma muerte pudiera oscurecer. Es el mito del adulto fórico, al que Michel Tournier dedica su novela. El adulto encargado de portar a los niños, como san Cristóbal, el gigante que ayudaba a los caminantes a cruzar el río, y que representa a todos los adultos que llevando a los niños en sus brazos tratan de protegerles de los peligros de la vida.

Este mismo verano se difundió por la prensa y la televisión una imagen que, como esta del niño y el policía turco, tenía el poder de sintetizar la dolorosa injusticia de este mundo. En un plató de la televisión alemana, Angela Merkel respondía las preguntas de un grupo de jóvenes. Todo transcurría de esa manera previsible y relamida con que suelen hacerlo las cosas en estos programas hasta que una muchacha palestina, sobre la que pendía la amenaza de una pronta deportación, le preguntó a la canciller en perfecto alemán por qué no podía seguir estudiando y vivir como sus otros compañeros de clase. Angela Merkel salió del paso como pudo diciéndole que la comprendía, pero que no todos los inmigrantes podían quedarse en Alemania y que muchos tenían que regresar a sus casas. La canciller siguió contestando a otras preguntas cuando la muchacha rompió a llorar desconsoladamente, llamando la atención con sus lágrimas no solo sobre el drama de los que como ella aspiraban a tener una vida mejor, sino también sobre la inoperancia de nuestros gobernantes a la hora de encontrar soluciones que remedien el sufrimiento de gran parte de la población mundial.

Una creencia judía afirma que en cada época en la tierra aparecen 36 justos. Nadie les conoce, ya que se confunden con los hombres comunes. Pero ellos llevan a cabo su misión en silencio, que no es otra que sostener el mundo con la fuerza de su misericordia. La leyenda judía sigue diciendo que, cuando finalmente mueren, esos justos están tan helados, por haber hecho suya la aflicción de los hombres, que Dios tiene que cobijarlos en sus manos y tenerles allí por espacio de mil años, al objeto de infundirles un poco de calor.

En un mundo como el nuestro donde tantos se autoproclaman justos conviene no olvidar que una de las enseñanzas de esta fábula es que ninguno de esos justos discretos que sostienen el mundo sabe que lo es. Jorge Luis Borges escribió al final de su vida un poema basado en esta leyenda. En él va nombrando las acciones humildes de algunos hombres anónimos: el tipógrafo que compone una buena página, el que acaricia a un animal dormido, quien justifica o quiere justificar un mal que le han hecho, el poeta que cuenta con cuidado las sílabas de sus versos, el jardinero que poda y abona sus plantas. Y nos dice que son esas acciones las que sostienen el mundo. Son los nuevos justos, ninguno actúa con apatía o indiferencia. Para ellos el bien es algo tan sencillo como mecer una cuna para que un niño se duerma.

Creo que tanto el policía turco que llevaba en sus brazos el cuerpo yerto de Aylan Kurdi, como la muchacha palestina que rompió a llorar inesperadamente ante una de las mujeres más poderosas de la tierra, podrían formar parte de esa nómina de justos que sin saberlo sostienen el mundo. Primo Levi, en uno de sus libros sobre su experiencia en los campos de exterminio de Auschwitz, cuenta cómo una noche los judíos se dan cuentan de que los van a matar. Enseguida se corre en el campamento la noticia, y cunde la desesperación. Sin embargo, las mujeres con niños que atender siguieron ocupándose de ellos como si no pasara nada, y tras lavar sus ropas la tendieron a secar en los alambres de espinos. Este hermoso y doloroso pasaje expresa fielmente esa inocencia activa de la que vengo hablando, y que tiene que ver con la facultad de negar nuestro consentimiento ante todo lo que prolonga o justifica el sufrimiento del mundo. Las madres de las que habla Primo Levi no lavaban la ropa de los niños para acatar la disciplina del campo de concentración, sino porque esa era su forma de cuidarlos. Lo hacían por dignidad, para sentirse vivas, para decirles lo que todas las madres les dicen a sus hijos: que nunca morirán. Su inocencia tenía que ver con ese compromiso capaz de abrir, incluso en el lugar más siniestro y oscuro, un espacio de esperanza.

El policía turco que portaba al niño muerto creaba al hacerlo un espacio así. Por eso le llevaba con ese cuidado, como si su gesto contuviera la promesa de una resurrección. Era el portador compasivo, para quien el peso de los niños se confunde con la dulce gravidez del sentido: un peso que se transforma en gracia. Pero ¿qué pasa cuando el niño que se lleva en los brazos está muerto? El cuerpo de Aylan Kurdi en la playa nos recuerda el cuerpo de esos niños que se quedan dormidos en el sofá de sus casas y que sus padres llevan con cuidado en los brazos hasta la cama para que no se despierten. Solo que Aylan Kurdi ya no despertará de ese sueño, ni volverá a sentir en su boca el tibio dulzor de la leche. Tampoco llegará a conocer el misterio del paso del tiempo, ese misterio que un día le habría llevado a pronunciar sus primeras palabras de amor. En ¡Qué bello es vivir!, la película de Frank Capra, se nos dice cuán insustituible somos, y cómo hasta la vida más insignificante guarda el germen de la salvación de otras vidas. Pero este niño ¿a quién estaba destinado a salvar, qué muchacha le habría amado, qué anfitrión habría pronunciado su nombre como el del más querido de sus invitados? ¿Qué idea, el sueño de qué país o de qué raza puede justificar su desaparición? El hombre lleva siglos asociando la idea del heroísmo a la del sacrificio, la identidad y la muerte, pero ¿y si el verdadero héroe fuera el que dispone apacible cada mañana para los que ama el pan reciente y el café oloroso del desayuno?

Gustavo Martín Garzo

Artículo aparecido en El País, octubre 7 2015.

Deidad

Como duerme la chispa en el guijarro
y la estatua en el barro,
en ti duerme la divinidad.
Tan sólo en un dolor constante y fuerte
al choque, brota de la piedra inerte
el relámpago de la deidad.

No te quejes, por tanto, del destino,
pues lo que en tu interior hay de divino
sólo surge merced a él.
Soporta, si es posible, sonriendo,
la vida que el artista va esculpiendo,
el duro choque del cincel.

¿Qué importan para ti las horas malas,
si cada hora en tus nacientes alas
pone una pluma bella más?
Ya verás al cóndor en plena altura,
ya verás concluida la escultura,
ya verás, alma, ya verás…

Amado Nervo

La nieve en llamas

Dicen que te resbalaste y caíste sobre la nieve sin cuajar. Dicen que era peligroso caminar por esa zona, aventurarse con tan mal tiempo. Que ibas con el equipo puesto, que fue un accidente. Que tuviste mala suerte.

Cuesta creerles.

Me gusta pensar que el vacío al que mirabas te atrajo a su abismo, presa de un arrebato irrefrenable. De una atracción irresistible. Que mirando el horizonte encontraste el camino de vuelta, quién sabe adónde.

Me gusta pensar que sigues en esa montaña, contemplando tranquilamente amaneceres y que descansas cobijado entre sus traicioneras nieves. Que caminas hora tras hora, ahora que ya eres eterno. Me gusta pensar que estás aprendiendo el lenguaje de los lobos, y que cuando aúllas, las nubes te aplauden y nacen tormentas.

Habitante de lo profundo, quién velará por ti ahora que duermes junto al pájaro de fuego.

Dejaré que los cielos canten mi pena. Y cantaré con ellos la pena de tus ojos.

La cosa es que ya no estás aquí.