Terapia familiar

La búsqueda del equilibrio en el constante cambio

“Todas las familias felices se parecen, pero las desdichadas lo son cada una a su manera”

León Tolstoi: Ana Karenina, 1877

Terapia familiar 5

Cada familia necesita una ayuda particular, dado que está formado por un universo relacional que debe ser estudiado con profundidad y cuyas dinámicas deben ser descubiertas para poder evidenciar dónde falla el sistema y así poder restaurarlo, impulsandolo a una nueva etapa en su evolución constante. 

Los hilos que nos unen de manera invisible con otras personas que forman parte de nuestra vida, dirigen en ocasiones nuestro comportamiento de manera inconsciente. Conocer cuál es la posición y cómo nos movemos dentro de estas estructuras familiares y por tanto sociales nos permite tomar distancia y aumentar nuestra comprensión sobre nuestro papel y el lugar que debemos ocupar para que nuestra individualidad crezca sin dañar ni a los nuestros ni a los que nos rodean.

 

“La familia está sujeta a presiones internas, que provienen de los cambios evolutivos de sus propios miembros y subsistemas, y a presiones externas, que provienen de la necesidad de adecuarse a las instituciones sociales significativas que influyen sobre sus miembros. En respuesta a estas demandas de dentro y de fuera, los miembros de la familia tienen que operar constantes transformaciones de su posición recíproca, de suerte que puedan crecer al tiempo que el sistema familiar mantiene su continuidad” Minuchin, 1974

 

Dentro de las propiedades de la familia que permiten describir su funcionamiento en la relación se encuentran las fuerzas que mantienen el equilibrio y por lo tanto, el sistema familiar. La familia, como entidad viva, se manifiesta en constante cambio y permanencia en su relación tanto interna como con el mundo exterior. Así, este sistema familiar debe adaptarse a las diferentes exigencias de los diversos estadios de desarrollo por los que atraviesa, a fin de asegurar continuidad y crecimiento psicosocial a sus miembros. Estas fuerzas o reglas equilibradoras implican el establecimiento de límites explícitos e implícitos, y dichos límites son generacionales, implicando alianzas, exclusiones, liderazgos, ejercicios de sumisión y poder…

La terapia familiar muestra el sistema que utiliza en sus relaciones. La operación de una familia es normal si se adapta a las inevitables presiones de la vida de manera de preservar su continuidad y facilitar reestructuraciones. En cambio, si reacciona produciendo rigidez, sobrevienen conductas disfuncionales. Esa es una patología de la familia; su sede es el grupo como un todo, no un miembro individual, aunque parezca que sólo un miembro de la familia es el que no está bien. La patología entonces aparece cuando la familia al completo se ha atascado en la fase de reequilibrio ante el cambio natural, y es necesaria una intervención externa para ayudar a encontrar ese nuevo equilibrio. 

 Situaciones de violencia, de adicciones, de trastornos alimenticios, de desajustes generacionales, luchas de poder, conflictos de lealtad, triangulaciones y rupturas pueden ser valorados y tratados desde la terapia familiar.

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