Shiatsu

A través del contacto con las manos, una sesión de shiatsu puede proporcionar a quien la recibe, un claro alivio del dolor, tanto en procesos inflamatorios, degenerativos o traumáticos del sistema osteomuscular, como en la tensión causada por un ritmo de vida estresado y sin la atención suficiente en el cuerpo, que es el vehículo imprescindible para la expresión de la vida humana.

Mediante el palmeo, las presiones digitales, los estiramientos, el trabajo intensivo con las articulaciones y una influencia directa sobre la forma de respirar y percibir el entorno, esta persona toma conciencia de su propio proceso físico, mental y emocional, reflejado en su organismo como puntos de dolor agudo e intenso, bloqueos en el movimiento o simplemente, tensión.

De este modo, el shiatsu, a través de un trabajo que va más allá de la manipulación física de los músculos, huesos y tendones, permite volver a reconocer en uno mismo aquellas necesidades que no están satisfechas y que se traducen en malestar y desconexión de los ciclos naturales.

Aprendemos de nuestro propio lenguaje corporal cómo relajarnos, cómo mejorar nuestras posturas, cómo movernos con menos esfuerzo y dificultad, cómo sentir más bienestar y cómo aumentar nuestro rendimiento físico e intelectual, equilibrando nuestras emociones.

Y sobre todo, aprendemos a escucharnos, distinguiendo por un lado nuestros propios límites y por otro, las herramientas disponibles para sentirnos mejor.

Formación en Amigos del Shiatsu
Actualmente soy miembro de Apse

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