Mediación familiar

Una forma alternativa de resolución de conflictos

 

Una de las principales características de los conflictos que tienen lugar en el ámbito familiar es la enorme carga afectiva que acarrean. Cuando estos conflictos llegan a los Juzgados, los miembros de la familia están enfrentados y no son capaces de encontrar soluciones satisfactorias por sí mismos. A esto se añade que los procesos judiciales no pueden respetar la confidencialidad de los implicados, que en muchas ocasiones ven aireada su intimidad familiar, haciendo que el problema empeore, se enquiste y se torne crónico. Además, la solución al problema recae en las manos de un tercero, el juez, quién será el que disponga el futuro de una familia cuyos valores, funcionamiento o necesidades desconoce.

Aparece entonces la Mediación, como un proceso voluntario de resolución de conflictos, en el que las partes en disputa trabajan con un profesional imparcial, el/la mediador/a, para generar sus propias soluciones y resolver así sus diferencias. Mientras que la solución por vía judicial únicamente contempla el ataque-defensa de los implicados, convirtiendo a los miembros de una familia en enemigos enfrentados, y traduciéndose en un alto coste económico y psicológico, la Mediación se centra en facilitar el diálogo entre las partes enfrentadas con el fin de entender el problema y alcanzar una solución satisfactoria para ambas.

Es por esto que la intervención de la Mediación como método para la resolución de conflictos familiares es más adecuada en la mayoría de los casos que una solución judicial. Permite a las partes en disputa una solución más inmediata a lo que hubiera constituido un litigio. Y ofrece también una oportunidad de ganar una mayor comprensión del conflicto, limitando el coste (tanto en tiempo como en dinero) que implicaría un procedimiento legal completo.

Las cualidades esenciales de la Mediación son:

  • La Mediación es voluntaria. Cada uno de los mediados puede abandonar el proceso en cualquier momento, por cualquier razón, o incluso, sin alegar razón alguna.
  • La Mediación es colaborativa. Puesto que ningún participante en Mediación puede imponer nada a nadie, todos están motivados para resolver los problemas y alcanzar los mejores acuerdos.
  • La Mediación es un proceso controlado. Los participantes mantienen completa su capacidad de decisión y la posibilidad de oponerse a cualquier propuesta de acuerdo. Nada puede ser impuesto.
  • La Mediación es confidencial. Las conversaciones mantenidas durante el proceso, y todos los materiales utilizados para la Mediación no son susceptibles de ser utilizados (esto incluye al propio mediador/a) en ningún procedimiento legal posterior, por ninguna de las partes en conflicto. Su mediador/a está obligado/a a describir la extensión de la confidencialidad de la Mediación.
  • La Mediación transmite información. El proceso de Mediación ofrece la oportunidad de obtener e incorporar información y consejo legal. Esta información no determina, salvo que las partes así lo quieran, el resultado de la Mediación. Los mediadores tienden a animar a las partes a obtener asesoramiento legal y a aconsejarles que cualquier acuerdo que implique cuestiones de carácter legal sea revisado por abogados independientes con carácter previo a su firma. Si el asesoramiento legal se solicita o no, es, en último término, una decisión de los participantes en el proceso.
  • La Mediación es imparcial, neutral, equilibrada y segura. El/la mediador/a tiene la responsabilidad de asistir a cada mediado/a y no puede favorecer los intereses de uno frente a los del otro, ni puede favorecer un resultado específico de la Mediación. Su mediador está éticamente obligado a reconocer cualquier desviación sustancial en el tratamiento de los aspectos del conflicto. El papel del mediador es asegurar que las partes alcanzan acuerdos de manera voluntaria, libre, e informada, y nunca como consecuencia de coerción o intimidación.
  • La Mediación es autorresponsable y satisfactoria. Sobre la base de una participación activa en la resolución voluntaria del conflicto que conduce a las partes a una Mediación, el nivel de satisfacción de los participantes en ésta, y el grado de implicación y compromiso para mantener y cumplir los acuerdos alcanzados, ha demostrado ser notablemente superior en comparación con otras opciones relacionadas con la reclamación de los intereses de las partes en conflicto en vía judicial.

Si los miembros de la familia son capaces de resolver su disputa a través de la Mediación, los términos del acuerdo alcanzado son reflejados por escrito en el denominado Acta de Mediación, que, una vez firmado por ambas partes será presentado al Juzgado para su homologación-aprobación. La acción legal finaliza cuando se completan todos los términos del acuerdo. Además, el acuerdo alcanzado puede abarcar pactos sobre materias más allá de lo jurídico (horarios, visitas a la familia extensa, lugar de vacaciones, celebraciones de fiestas concretas…) pero que, sin embargo, son puntos importantes dentro de la solución al conflicto de las partes.

Mediación 3

La Mediación como proceso puede ser extra-judicial, realizada fuera del órgano jurisdiccional o intra-judicial, realizada durante la pendencia de un procedimiento, y el acuerdo adoptado puede ser:

  • Parcial, cuando no se adoptan acuerdos en todos los extremos del conflicto, sino sólo en algunos de ellos. En este caso, el juzgado procederá a su homologación (si versa sobre aspectos patrimoniales entre los cónyuges) o a su aprobación (en lo que se refiera a los hijos menores o incapacitados, con audiencia del Ministerio Fiscal), pero deberá proseguir el procedimiento contencioso respecto a aquellos puntos en los que no exista acuerdo.

  • Total, cuando existen pactos en todos los aspectos del conflicto. En este caso se acude a la vía judicial para que apruebe u homologue los acuerdos adoptados.

Por lo tanto, tanto las parejas decididas a separarse o divorciarse o en trámites de hacerlo, como las parejas divorciadas o separadas que deseen tomar decisiones razonables con respecto a sus hijos e hijas, como aquellas personas afectadas por conflictos surgidos en el ámbito familiar, cualquiera que sea su origen, pueden acudir a la consulta para llevar a cabo un proceso de Mediación y resolver de una manera más suave y pacífica la situación conflictiva en la que se hayan inmersos.

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