Preguntas frecuentes

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MentalPress

¿Cual es la diferencia entre un psicólogo, un psicólogo general sanitario y un psicólogo clínico?

Un psicólogo es una persona que ha terminado los estudios generales de la carrera de Psicología a través del grado de 4 años, de vigencia actual en las universidades españolas o la licenciatura en las ramas escolar o laboral. Con esta formación, según la legislación vigente, el psicólogo no está capacitado para ejercer la psicología sanitaria, ya que aún no se ha adquirido la formación ni la práctica suficiente para trabajar de forma eficaz en el área de la salud.

Un psicólogo general sanitario es aquel profesional que ha obtenido la titulación sanitaria, bien por haber realizado la especialidad en psicología clínica, dentro del itinerario curricular de la licenciatura del anterior plan de estudios universitario y estaba ejerciendo su profesión en un centro sanitario antes de octubre del 2014, o bien porque ha finalizado el Máster en Psicología de la Salud. Ambas vías permiten el ejercicio de la profesión de la psicología general clínica en el ámbito privado. 

Un psicólogo especialista en psicología clínica es el profesional que, tras aprobar el examen PIR (Psicólogo Interno Residente), ha cursado cuatro años de residencia en centros de salud mental o en servicios de salud mental de hospitales públicos, obteniendo el título de Especialista en Psicología Clínica, que le habilita para el ejercicio de la profesión tanto en el ámbito público, como en el privado.

Te estoy llamando por teléfono y no contestas...

Sí. Cuando estoy con un cliente me dedico a él en exclusiva. Considero que la atención como profesional de la salud es esencial y por eso no contesto el teléfono si estoy trabajando en la consulta. No importa si estoy dando un masaje shiatsu o realizando una psicoterapia. Para mí en ese momento, esa persona merece toda mi dedicación. Y esta es la dedicación que te ofreceré a ti si decides que trabajemos juntos.

La mejor manera de contactar conmigo para realizar una consulta y/o pedir cita es a través del correo electrónico info@paulagallardo.es 

Entonces, ¿Cómo puedo distinguir si necesito un/a psicólogo/a general o un/a especialista?

Exactamente igual que como ocurre con otras profesiones sanitarias, como la medicina, la farmacia o la enfermería.

Cuando una persona se encuentra mal y precisa ayuda externa, puede buscar asesoramiento y guía por dos vías: a través de una consulta con el/la psicólogo/a general sanitario/a en el ámbito privado o solicitando cita con un psicólogo/a clínico de la Seguridad Social. En ambas situaciones se plantea el problema, se evalúa y se planifica un tratamiento, buscando el modus operandi más eficaz.

Sin embargo, cuando el caso, por su complejidad o gravedad desborda las capacidades del psicólogo/a general sanitario/a privado o del clínico/a en el ámbito público, entonces es derivado al psiquiatra, al neurólogo o al profesional de la salud que se estime más apropiado para realizar la evaluación y el tratamiento.

Trabajas con distintas técnicas. ¿Cómo puedo saber cuál es la más apropiada para mí?

La primera sesión sirve precisamente para hacer esa valoración. En esa toma inicial de contacto se van a ver cuáles son las necesidades que tienen prioridad y se plantea desde qué técnica se van a encontrar más pronto los resultados que se buscan. Es importante en este punto tener en cuenta que la terapia, independientemente de cómo se afronte, es un proceso y el ritmo lo marca el propio cliente.

Así, ante una lesión muscular, si además de recibir un shiatsu la persona realiza las pautas recomendadas en casa, la mejoría se va a manifestar antes que si no se siguen dichas pautas.

Pasa lo mismo con la psicoterapia. Durante la sesión se evidencian sentimientos, emociones, comportamientos y hábitos que luego hay que seguir trabajando en el día a día. 

También puede ocurrir, y de hecho ocurre, que a lo largo del proceso terapéutico surjan diferentes necesidades y con ellas, un cambio de técnicas. Precisamente el que haya un amplio abanico de formas de trabajo ofrece la posibilidad de reajustar y precisar más eficazmente el modus operandi, de manera que los objetivos planteados se cumplan, que en definitiva, es de lo que se trata.