Mes: febrero 2018

Divorcios: los jueces son los terceros padres

¿Entran las actividades deportivas dentro de la pensión por manutención? Lejos de llegar a un acuerdo, algunos padres prefieren que lo decida un juez. COPILSA

Los juzgados de familia no dan abasto. Deben resolver casos tan dispares como el destino de un perro o la publicación de fotos del niño en las redes sociales. Los jueces se han convertido en los terceros padres.

En un juzgado de Familia de Zaragoza se decide ahora qué hacer con un perro. ¿Debe acompañar a la niña cada semana en su custodia compartida? La madre lo exige, el padre, que vive en un apartamento, se opone. “Y, entre medio, el niño. ¿Quién tiene razón? Son cuestiones que deberían decidirse en privado pero que se han convertido, como otras muchas, en contenciosos que exigen la intervención de un juez. Cuestiones como la comunión, quién paga la extraescolar, si se pone o no una vacuna, si el niño puede salir en una foto en Facebook… Ahora, pasa muchas veces a través de la justicia“, destaca Ángel Dolado Pérez, juez de familia de Zaragoza, cuyo volumen de trabajo es considerable. En un solo año ha tenido que tratar más de mil casos, 300 de ellos para resolver cuestiones después de una sentencia de divorcio.

Los jueces se han convertido en los terceros padres. En los últimos 15 años se han duplicado los conflictos relacionados con el divorcio, “y el pico se presenta precisamente a partir de febrero y marzo, cuando hay que decidir muchos temas de comuniones, escolarización, campamentos de verano… Luego ya durante las vacaciones se calman un poco, para volver a resurgir en otoño cuando se decide sobre las extraescolares”, enumera el abogado de familia Felipe Mateo Bueno. “Y los jueces están desbordados de trabajo, haría falta muchos más recursos para acelerar los procesos, para llegar a acuerdos, porque al final quien sufre todas estas afrentas y largas esperas es el niño”.

Divorcios: los jueces son los terceros padres

Pasado el divorcio, la enemistad entre progenitores llega hasta los juzgados, donde ha de decidirse quién paga cada actividad.

¿Qué ha pasado para que en los últimos 15 años se hayan duplicado los conflictos? Dos palabras: custodia compartida. Según el juez Dolado Pérez, “la España de 1981, cuando se aprobó la ley del divorcio, no tiene nada que ver con la actual. Hasta el año 2000 no se discutía una verdad absoluta: la custodia era materna y el padre tenía fines de semana alternos, la mitad de las vacaciones y pasaba la pensión. Eso generaba como mucho un delito de impago de pensiones, pero en el juzgado de familia nos olvidábamos ya del tema. ¿Qué ha cambiado? El papel relevante del hombre progenitor y el posterior cambio de la legislación aragonesa en 2010, con la aparición de la custodia compartida, y en el resto de España con la jurisprudencia del Supremo dando cabida a esta custodia. Los asuntos de antes eran de mutuo acuerdo y ahora son contenciosos”.

Los padres de ahora son más responsables que en los 80, porque quieren ejercer una co-responsabilidad, postura a favor de los hijos. Pero los hay también que pelean por la custodia compartida porque quieren ahorrarse la pensión

A veces son madres que no aceptan la custodia, otras son padres que pelean por todo tipo de decisiones… “Los padres de ahora son más responsables que en los 80, porque quieren ejercer una co-responsabilidad, postura a favor de los hijos. Pero los hay también que pelean por la custodia compartida porque quieren ahorrarse la pensión, y ahí está el juez para determinar si el niño realmente estará bien cuidado por el padre. Para eso están los informes psicosociales de los gabinetes: psicológicos (del padre y del niño) y sociales (trabajo, ámbito laboral y escolar)”. Eso solo para lograr una sentencia justa, porque ahí no se van a acabar los problemas, “la modificación de medidas es habitual. Porque no convence lo dicho por el juez a ninguna parte, eso genera más juicios en los juzgados colapsados. En 2017, solo en mi juzgado yo he llevado ya 1.300 asuntos”

Mal reparto

Aragón fue pionera a la hora de regular la custodia compartida, a través de la Ley 2/2010, del 26 de mayo, con el objetivo de lograr la igualdad en las relaciones familiares ante la ruptura de convivencia de los padres. “Se trata de una muy buena ley para la que la sociedad todavía no está preparada. La situación real es muy diferente”, considera por su parte la abogada matrimonialista Altamira Gonzalo. “Porque cuando un niño nace las tareas pocas veces son igualitarias. De hecho, el 94%de las excedencias por maternidad las cogen las mujeres, las reducciones de jornada… No se comparte igual el cuidado antes, por lo que es normal que al llegar un divorcio muchas no entiendan que tengan que ceder el 50% de la custodia al marido, con todo lo que eso significa:si la mujer ha perdido oportunidades laborales o está a media jornada y pierde por un lado parte de la custodia pero además la pensión es una situación que se ve injusta”.

No sabemos romper. No tenemos las herramientas para aceptar que han dejado de quereros y surgen unos sentimientos que no podemos controlar. Mientras, el número de matrimonios que acaban en ruptura se ha disparado al 75%

¿Puede acharcarse a la custodia compartida esta avalancha de conflictos familiares en los juzgados?La ley foral es de 2010, pero los conflictos crecen desde 2003. “Son varias las circunstancias, por un lado tenemos una sociedad muy diferente en la que han cambiado muchos temas (vacunas, redes sociales, extraescolares), pero también se da un sentimiento revanchista mayor, quizá porque nos falta una mayor educación en la ruptura. Ya sea por las expectativas que nos hemos creado o por la imagen de éxito que nos vende la sociedad, vemos el divorcio como un fracaso, cuando no debería ser así” señala el juez Dolado Pérez, que recuerda las palabras del psicólogo Javier Urra respecto a la necesidad de educar en la ruptura. “No sabemos romper. No tenemos las herramientas para aceptar que han dejado de quererse y surgen unos sentimientos que no podemos controlar. Mientras, el número de matrimonios que acaban en ruptura se ha disparado al 75% y han aumentado especialmente entre los 40 y los 45 años, precisamente cuando los niños todavía son pequeños”.

Divorcios: los jueces son los terceros padres

Se ha registrado hasta un proceso por la propiedad del diente de leche que se le había caído a un niño. Otros jueces deben decidir el destino del perro del niño.

Los hay también que están tan sobrepasados por la situación que firman un acuerdo sin pensarlo correctamente, tal y como explica el abogado Mateo Bueno, “y se ven después con una pensión excesiva que no pueden afrontar o lo contrario, una pensión que resulta insuficiente. Por ello, el abogado debe ser un buen mediador, ha de ayudar a consensuar, aconsejar bien a su cliente y evitar situaciones injustas”.

El mejor acuerdo

En el absurdo de las decisiones judiciales cabe todo. Pascual Ortuño, magistrado de la Audiencia de Barcelona e impulsor en España de la figura del mediador para los divorcios, enumeraba recientemente algunos de los casos más llamativos. Hay progenitores que pleitean por un diente de leche, por ejemplo, y acusan a la expareja de haber forzado su caída para que el Ratoncito Pérez pasase por su casa y no por la del exconyuge. Otros se niegan a asumir el gasto de unas lentillas y alegan que han de formar parte de la pensión mensual que se pasa a la pareja. “Costaban 86 euros, el padre tuvo que pagar la mitad. ¿Pero cuánto dinero costó a los ciudadanos? ¿Y cuánto daño emocional al niño?”, se preguntaba Ortuño. “El magistrado Ortuño, después de muchos años como juez de familia, llegó a la conclusión de que la mediación es la mejor manera de evitar casos semejantes y por ello logró introducir en la legislación catalana la figura del Coordinador de Parentalidad –explica el juez Dolado Pérez–. Tras la ejecución de las sentencias, esta figura (trabajador social, psicólogo o abogado mediador) informa como auxiliar del juez del desarrollo de la custodia. Hace un seguimiento. Para crear un pacto de relación judicial de mutuo acuerdo mediante técnicas de mediación. Tiene los datos objetivos (puede ir al colegio, por ejemplo), acceso a los horarios laborales e incluso puede acceder con autorización judicial a la información médica de padres e hijos. Consigue un diagnóstico de esas dos familias”. El derecho foral aragonés todavía no contempla la figura, pero el juez de familia confía en que sea incluida. “Yo la he incluido por cuenta propia en mis sentencias en los últimos cuatro meses. Profesionales aragoneses se han prestado a participar de manera gratuita, con el fin de mostrar los beneficios de esta figura. De incluirse en nuestro derecho foral, sería gratuita para las familias que no puedan permitírsela”.

Cuando el niño tenga 14 años y pueda tomar ya decisiones que según el derecho foral aragonés deben ser respetadas, algunos padres se pueden llevar una sorpresa.

Los niños son el interés superior de los juzgados de familia, pero el tiempo que exige dictar una sentencia, unido a los sentimientos encontrados de los padres convierten ese periodo en muy complicado para los menores. Mateo Bueno ha creado un decálogo titulado ‘Cómo hacer de tu hijo un desgraciado’ en el que desgrana, tras sus años de experiencia como profesional de la abogacía, las situaciones que afectan negativamente a los menores por conflictos relacionados con el divorcio. “Son errores y horrores cometidos por ambos progenitores. Por ejemplo, discutir todo lo relacionado con el ex. ¿Que en una casa tiene que irse a la cama a las 22.00? Pues el otro decide que más tarde, para fastidiar. Los hay también que hacen todo tipo de cosas a espaldas del otro, que no ahorran malas palabras e insultos, que obligan a los hijos a mentir, que no dudan en amenazar a los pequeños o incluso a chantajearles y manipularles para que digan o hagan algo que queremos…. Que le compran todo lo que pide para tener así su cariño, que le cuentan todo lo que pasa en el divorcio…“, enumera Mateo Bueno.

La abogada Altamira Gonzalo asegura que en divorcios con contenciosos “estamos jugando con fuego. Se debe sopesar muy bien las decisiones porque los niños sufren mucho y no entienden lo que está pasando. Algunos se sienten como un jarrón que va de casa en casa cada semana o cada quince días”. Y el juez Dolado Pérez insiste en dejar a un lado amarguras y venganzas y centrarse en los acuerdos. “De lo contrario, cuando el niño tenga 14 años y pueda tomar ya decisiones que según el derecho foral aragonés deben ser respetadas, algunos padres se pueden llevar una sorpresa”.

El abogado Felipe Mateo Bueno aún va más lejos y relaciona el aumento de contenciosos tras los divorcios con una mayor agresividad en los menores y repuntes en trastornos como el déficit de atención e hiperactividad. “Hablamos de unos seis mil casos al año, solo en Zaragoza, son muchos niños entre dos fuegos. Multiplícalo por seis o siete años y salen números que dan vértigo. Y no parece que haya una tendencia a la baja, más bien al contrario”. El abogado, además, destaca la dificultad que es hacer entrar en razón a un progenitor enconado con hacer daño al ex, “da igual la clase social o el nivel económico o educativo”. Pero Dolado Pérez insiste en la mediación, “es la mejor solución”.

18/02/2018 a las 05:00

HERALDO DE ARAGÓN